Qué es lo bueno de la oración?
“Señor, enséñanos a orar” Lucas 11.1

Orar no es parte de la vida del hombre natural. Oímos decir que un hombre sufrirá en su vida si no ora, yo lo dudo. Lo que sufrirá es la vida del Hijo de Dios en él, la cuál se alimenta no de comida, sino de la oración. Cuando el hombre es nacido de nuevo, la vida del Hijo de Dios nace en él, y él puede alimentarla o no. La oración es la forma de alimentar la vida de Dios. Nuestros conceptos sobre la oración no se encuentran en el Nuevo Testamento. Vemos la oración como un medio para obtener cosas para nosotros mismos. El concepto Bíblico de la oración es que podamos conocer a Dios Mismo.
“Pidan y recibirán” Nos quejamos ante Dios, nos defendemos o somos apáticos, pero muy pocas veces pedimos cosas. Pero que increíble audacia que tiene un niño! Nuestro Señor dice: “A no ser que sean como niños” Pide, y Dios hará. Da a Jesucristo una oportunidad, dale lugar. Pero sabemos que ningún hombre hará esto hasta que halla agotado todos sus recursos. Cuando un hombre llega al límite de sus posibilidades, orar no es un acto de cobardía, sino la única manera en que él puede tomar contacto con la Realidad. Sé tu mismo ante Dios y presenta tus problemas. Presenta las cosas en las que sabes que has alcanzado tu límite y no puedes más. Mientras seas auto-suficiente, no necesitarás pedir nada a Dios.
No es cierto que la “oración cambia las cosas”. La oración me cambia a mi y yo cambio las cosas. Dios ha establecido las cosas de manera tal que la oración basada en el Redención altera la manera en la cual el hombre ve las cosas. La oración no es asunto de cambiar las cosas externamente, sino un trabajo extraordinario en la manera de ser del hombre.
Chambers, Oswald, “En pos de los Supremo”, 26 de Agosto